Empezamos Sella porque nos cansamos de ver firmas de correo rotas, inconsistentes y desactualizadas en empresas que, en todo lo demás, se veían profesionales.
Todo empezó ayudando a una empresa mediana a rediseñar su imagen de marca. El logo, el sitio web y las presentaciones estaban impecables — pero cada correo que salía de la empresa tenía una firma distinta, con logos viejos y datos que ya no existían.
Nos dimos cuenta de que no era un caso aislado: en la mayoría de las empresas, la firma de correo es el detalle que nadie tiene tiempo de mantener al día. Así nació Sella — para resolver ese problema de una vez, para siempre.
Estos principios definen cómo construimos el producto y cómo tratamos a las empresas que confían en nosotros.
Si algo necesita un manual para usarse, no está terminado. Cada pantalla debe explicarse sola.
La información de tu empresa y tu equipo se trata con el mismo cuidado que nos gustaría para la nuestra.
Cada función existe para ahorrarte tiempo real, no para verse impresionante en una demo.
Escuchamos a las empresas que usan Sella y construimos el producto junto con ellas, no a la distancia.
Más allá del producto, así es como decidimos operar Sella día a día.
La información de tu empresa y tu equipo es tuya. No la compartimos ni la vendemos a terceros con fines comerciales.
Si escribes a soporte, te responde alguien de nuestro equipo — no un bot atrapado en un guion.
Buena parte de lo que hoy tiene Sella nació de una conversación directa con una empresa que lo necesitaba.
Lo que ves en la página de precios es lo que pagas. Sin cargos ocultos ni sorpresas en tu factura.
Configura tu empresa hoy y ten a todo tu equipo con firmas profesionales y actualizadas en minutos.